Este fin de semana he tenido el placer de visitar San Sebastian en compañía de mis colegas CPIeros. Muchas gracias a tan magníficos anfitriones, Igoretas y Bosqui, me he traído de Euskadi muy buenos momentos. Entre muchas historias que nos han contado, una de las que más impactados me han dejado ha sido la de la Central Nuclear de Lemoniz.
Ver mapa más grande
Lo reconozco, soy demasiado jóven para recordar de primera mano los acontecimientos que precedieron a la moratoria nuclear, y quizás por ello, la curiosidad me ha llevado a escribir este post. La historia de Lemoniz es triste, y demuestra una vez más lo irracional del ser humano. No voy a entrar en valoraciones políticas, eso se lo dejo a quienes quieran perder el tiempo, y en este blog sólo nos preocupamos del medio ambiente y de la ciencia.
Por todos es sabido que España no es actualmente ninguna potencia nuclear, ya no armamentística, sino energética. Sin embargo hubo un ambicioso proyecto para desarrollar extensamente la energía nuclear por el territorio. Podemos poner una fecha: en 1948 (tan sólo 3 años después de la bomba de Hiroshima), un grupo de científicos y militares funda la Junta de Investigaciones Atómicas, con el fin de sacar partido las reservas de Uranio que hay en España, y posteriormente la Junta de Energia Nuclear (JEN). Los primeros reactores experimentales no tardaron en llegar, como el ARGOS, el ARBI o el JEN-I. La primera central nuclear operativa fue la José Cabrera, en 1968, que ha estado operativa hasta 2006. Seguidas de Garoña, Almaraz, Ascó, Cofrentes, Valdellós y Trillo, construidas todas ellas entre 1970 y 1987. En total 10 reactores de los cuales permanecen activos tan sólo 8.
La opinión pública es bastante susceptible, y no fuimos ajenos a dos episodios que determinarían la política energética de este país. El primero de ellos fue la Crisis del Petróleo de 1973, cuando la OPEP decidió cerrar el grifo a las exportaciones de petróleo (y ojalá hubiera sido al menos por motivos ambientales, pero otra vez la irracionalidad del género humano nos depara desagradables sorpresas). Toda la economía del planeta se resintió, demostrando somos muy dependientes del petróleo. Claro, era necesario buscar nuevas fuentes de energía, y en el punto de mira estaba la energía Atómica.
Mucho impulso se le dio al desarrollo de la energía nuclear en nuestro país, muchas de las centrales actualmente operativas se construyeron en esa época y se invirtieron grandes capitales para el desarrollo de nuevos proyectos. Pero entonces otro suceso histórico le estalló a la cara de las eléctricas: Chernobil. (os recuerdo que la Chernobil no estalló, es una metáfora)
La creciente reticencia de la población ante la energía atómica estaba poniendo las cosas difíciles, pero Chernobil las volvió imposible.
Cinco reactores se quedaron sin terminar: Lemoniz (I y II), Valdecaballeros (I y II) y Trillo (II). Y aquí es donde comienza la triste historia de Lemoniz.
Lemoniz nunca contó con el beneplácito del pueblo vasco. Se constituyó una Comisión de Defensa de una Costa Vasca No Nuclear que movilizó al pueblo en contra de esta obra. Hasta ahora todo bien, al fin y al cabo la participación ciudadana es un elemento clave en la política ambiental. El problema surgió cuando la banda terrorista ETA (o ejército de liberación, me da igual como queráis llamarlo) hizo suya la causa antinuclear. Consecuencia, un incremento en la violencia: dos bombas en las obras de construcción que causaron la muerte de 3 obreros, constantes actos de sabotaje, la muerte de un etarra cuando intentaban adentrarse en el cuartel de la guardia civil, la muerte de un activista antinuclear en una carga policial... son actos que nunca, jamás, justifican absolutamente nada. Lo que consiguió ETA fue deslegitimar el movimiento ciudadano.
Pero lo que culminó el cúmulo de despropósitos fue el secuestro y posterior asesinato del Ingeniero Jefe, Jose María Ryan, en 1981. Aunque la obra se encontraba paralizada, aún se cobraron otra víctima más, Ángel Pascual Múgica, en 1982, director de la sociedad que intentaba terminar el proyecto.
El fin no justifica los medios, y ninguna vida humana, sea del color político que sea, vale menos que las ideas anti o pro nucleares.
Los sucesos de Lemoniz fue una de las causas que determinaron la moratoria nuclear, en 1984. La Moratoria consiste en una paralización de los proyectos nucleares por un tiempo indefinido. Esta moratoria ha causado a las eléctricas unas pérdidas estimadas en más de 700 mil millones de pesetas (más de 4 mil millones de €). De hecho, para compensar esta pérdida, en nuestra factura de la luz viene incluido un canon dedicado a "devolver" este dinero a las empresas eléctricas. Pero esta no es la única consecuencia, el estado español tuvo que forzar un incremento en la producción eléctrica en otros sistemas de generación, como la hidroeléctrica o la térmica. Y, por ironias de la vida (o mejor hipocresía, diría yo), le compramos unos buenos MW a Francia, que sí usa extensamente energía nuclear (y sin ningún pudor). Pero no todo es negativo, ya que también ha permitido el desarrollo de energías renovables.
Ahora estamos en un punto en el que se ha reabierto el debate energético: las reservas de petróleo no durarán para siempre, y hay que tener en cuenta que el petróleo es mucho más útil para otras muchas actividades (¡¡hay quien dice que quemamos diamantes!!), el carbón es sucio (y más que le pese a algunos puede ser hasta radioactivo). Tenemos que plantearnos nuevas fuentes energéticas que nos permitan emanciparnos de los combustibles fósiles y si no queremos prescindir de todo nuestro consumo energético, tenemos que plantearnos seriamente usar energía nuclear. Pero eso me dará para otro post sobre el NIMBY...
Mientras tanto, el caparazón de hormigón de la Central de Lemoniz seguirá recordándonos lo que pasó en los años 80, siendo testigo mudo de nuestra irracionalidad.
Alugnos Links:
Wiki de la Central Nuclear de Lemoniz
Un Mundo Técnico: post en que reflexiona sobre las consecuencias de la moratoria
Manual de Tecnología nuclear para Periodistas (pdf)
Lemoiz Apurtu: web antinuclear pero con una cronología detallada de Lemoniz
Ver mapa más grande
Lo reconozco, soy demasiado jóven para recordar de primera mano los acontecimientos que precedieron a la moratoria nuclear, y quizás por ello, la curiosidad me ha llevado a escribir este post. La historia de Lemoniz es triste, y demuestra una vez más lo irracional del ser humano. No voy a entrar en valoraciones políticas, eso se lo dejo a quienes quieran perder el tiempo, y en este blog sólo nos preocupamos del medio ambiente y de la ciencia.
Por todos es sabido que España no es actualmente ninguna potencia nuclear, ya no armamentística, sino energética. Sin embargo hubo un ambicioso proyecto para desarrollar extensamente la energía nuclear por el territorio. Podemos poner una fecha: en 1948 (tan sólo 3 años después de la bomba de Hiroshima), un grupo de científicos y militares funda la Junta de Investigaciones Atómicas, con el fin de sacar partido las reservas de Uranio que hay en España, y posteriormente la Junta de Energia Nuclear (JEN). Los primeros reactores experimentales no tardaron en llegar, como el ARGOS, el ARBI o el JEN-I. La primera central nuclear operativa fue la José Cabrera, en 1968, que ha estado operativa hasta 2006. Seguidas de Garoña, Almaraz, Ascó, Cofrentes, Valdellós y Trillo, construidas todas ellas entre 1970 y 1987. En total 10 reactores de los cuales permanecen activos tan sólo 8.
La opinión pública es bastante susceptible, y no fuimos ajenos a dos episodios que determinarían la política energética de este país. El primero de ellos fue la Crisis del Petróleo de 1973, cuando la OPEP decidió cerrar el grifo a las exportaciones de petróleo (y ojalá hubiera sido al menos por motivos ambientales, pero otra vez la irracionalidad del género humano nos depara desagradables sorpresas). Toda la economía del planeta se resintió, demostrando somos muy dependientes del petróleo. Claro, era necesario buscar nuevas fuentes de energía, y en el punto de mira estaba la energía Atómica.
Mucho impulso se le dio al desarrollo de la energía nuclear en nuestro país, muchas de las centrales actualmente operativas se construyeron en esa época y se invirtieron grandes capitales para el desarrollo de nuevos proyectos. Pero entonces otro suceso histórico le estalló a la cara de las eléctricas: Chernobil. (os recuerdo que la Chernobil no estalló, es una metáfora)
La creciente reticencia de la población ante la energía atómica estaba poniendo las cosas difíciles, pero Chernobil las volvió imposible.
Cinco reactores se quedaron sin terminar: Lemoniz (I y II), Valdecaballeros (I y II) y Trillo (II). Y aquí es donde comienza la triste historia de Lemoniz.
Lemoniz nunca contó con el beneplácito del pueblo vasco. Se constituyó una Comisión de Defensa de una Costa Vasca No Nuclear que movilizó al pueblo en contra de esta obra. Hasta ahora todo bien, al fin y al cabo la participación ciudadana es un elemento clave en la política ambiental. El problema surgió cuando la banda terrorista ETA (o ejército de liberación, me da igual como queráis llamarlo) hizo suya la causa antinuclear. Consecuencia, un incremento en la violencia: dos bombas en las obras de construcción que causaron la muerte de 3 obreros, constantes actos de sabotaje, la muerte de un etarra cuando intentaban adentrarse en el cuartel de la guardia civil, la muerte de un activista antinuclear en una carga policial... son actos que nunca, jamás, justifican absolutamente nada. Lo que consiguió ETA fue deslegitimar el movimiento ciudadano.
Pero lo que culminó el cúmulo de despropósitos fue el secuestro y posterior asesinato del Ingeniero Jefe, Jose María Ryan, en 1981. Aunque la obra se encontraba paralizada, aún se cobraron otra víctima más, Ángel Pascual Múgica, en 1982, director de la sociedad que intentaba terminar el proyecto.
El fin no justifica los medios, y ninguna vida humana, sea del color político que sea, vale menos que las ideas anti o pro nucleares.
Los sucesos de Lemoniz fue una de las causas que determinaron la moratoria nuclear, en 1984. La Moratoria consiste en una paralización de los proyectos nucleares por un tiempo indefinido. Esta moratoria ha causado a las eléctricas unas pérdidas estimadas en más de 700 mil millones de pesetas (más de 4 mil millones de €). De hecho, para compensar esta pérdida, en nuestra factura de la luz viene incluido un canon dedicado a "devolver" este dinero a las empresas eléctricas. Pero esta no es la única consecuencia, el estado español tuvo que forzar un incremento en la producción eléctrica en otros sistemas de generación, como la hidroeléctrica o la térmica. Y, por ironias de la vida (o mejor hipocresía, diría yo), le compramos unos buenos MW a Francia, que sí usa extensamente energía nuclear (y sin ningún pudor). Pero no todo es negativo, ya que también ha permitido el desarrollo de energías renovables.
Ahora estamos en un punto en el que se ha reabierto el debate energético: las reservas de petróleo no durarán para siempre, y hay que tener en cuenta que el petróleo es mucho más útil para otras muchas actividades (¡¡hay quien dice que quemamos diamantes!!), el carbón es sucio (y más que le pese a algunos puede ser hasta radioactivo). Tenemos que plantearnos nuevas fuentes energéticas que nos permitan emanciparnos de los combustibles fósiles y si no queremos prescindir de todo nuestro consumo energético, tenemos que plantearnos seriamente usar energía nuclear. Pero eso me dará para otro post sobre el NIMBY...
Mientras tanto, el caparazón de hormigón de la Central de Lemoniz seguirá recordándonos lo que pasó en los años 80, siendo testigo mudo de nuestra irracionalidad.
Alugnos Links:
Wiki de la Central Nuclear de Lemoniz
Un Mundo Técnico: post en que reflexiona sobre las consecuencias de la moratoria
Manual de Tecnología nuclear para Periodistas (pdf)
Lemoiz Apurtu: web antinuclear pero con una cronología detallada de Lemoniz