
Hoy, 26 de abril de 2006, se cumplen 20 años de la catástrofe de Chernobil, un hecho histórico que merece ser comentado en este Blog. El mundo de la energía nuclear no ha vuelto a ser el mismo desde entonces. Las secuelas de tan magno accidente, aun perduran, y posiblemente lo harán para siempre. Es por ello, que este humilde editor, quiere rendir homenaje a aquél día, en el que en cuestión de un momento, se cambió para siempre la faz de la Tierra.
Primero, un poco de contexto histórico. En 1986 aún estaba la Unión Soviética, y la guerra fría estaba ya en su fase final. Chernobil era una ciudad de unos 40.000 en Ucrania, a 100 Km de Kiev, y muy cerca de la frontera con Bielorrusia. Se trataba de un importante nodo de comunicacion e industrial. Quizás por ello, se construyó una de las centrales nucleares más imponentes de Europa, con 4 reactores nucleares operativos (el último inaugurado en 1983) y dos en construcción. Dicen las malas lenguas que la URSS estaba llena de centrales nucleares como esta para producir el plutonio de las bombas nucleares.
Esta central nuclear funcionaba con otro sistema distinto al antes mencionado: el reactor número 4 (el de más reciente construcción) estaba compuesto por un enorme bloque de grafito (que actua como moderador de la reacción en cadena) de 1700 toneladas. En él, estaban insertos unos 1600 tubos metálicos a alta presión, con un total de 190 toneladas de Óxido de Uranio enriquecido (ahí es nada). Por esos tubos circulaba agua pura, que al calentarse accionaban un "molino" que era el que generaba energía. Además, entre esos 1600 tubos había unos 180 barras de control, hechas de acero y boro, que eran lo que controlaban la reacción en cadena (cuanto más se metía, mas neutrones se absorbian, por lo que se reducía la reacción).
Algo salió mal en la madrugada del 26 de abril, aunque poco se ha sabido de ello, ya que por todos es conocido el secretismo de la época soviética. Según la versión oficial, estaban haciendo unos test. Querían averiguar durante cuanto tiempo continuaría generando electricidad la turbina de vapor una vez cortada la afluencia de agua caliente a la misma. No querían detener el reactor, porque se podría inutilizar para siempre, por lo que bajaron el rendimiento a 30 Mw descendiendo las barras de control y desconectaron los sistemas de seguridad, para que el reactor no se apagara.
Como el reactor se les estaba envenenando (se estaba empezando a producir gas Xenon, que inutilizaría el núcleo) decidieron subir la potencia del reactor de golpe, retirando las barras de control a mano. Parece ser que se pasaron al subirlos, porque se empezó a generar tal cantidad de calor que el agua de los tubos comenzó a evaporarse. Al evaporarse, la presión del sistema aumentó de golpe. Para colmo, tardaron en darse cuenta, y cuando quisieron bajar de nuevo las barras de control, estas se habían deformado, por lo que no pudieron hacerlo. Por ello desconectaron el sistema de ascension/descenso de las barras, para que cayeran por gravedad, impactando contra el núcleo del reactor.
En el núcleo se acumuló gran cantidad de Hidrógeno, procedente de la fisión, se escuchó un ruido atronador, y todo estalló por los aires. La cubierta de 100 toneladas del reactor saltó por los aires, liberandose a la atmósfera gran cantidad de material radiactivo. El núcleo de grafito comenzó a arder, poniendo en peligro los otros tres reactores. Los bomberos asignados a la central de Chernobil consiguieton controlar el fuego justo antes de que este llegara al reactor 3 (lo que hubiera provocado una segunda explosión). El primer vuelo para ver los daños mostró una imagen desolador: el núcleo estaba expuesto al aire, liberando grandes cantidades de material radiactivo, además, el núcleo de grafito estaba al rojo vivo, con lo que junto al humo, se estaban vertiendo cantidades inmensas de radioisotopos a la atmósfera.
Como el núcleo de grafito seguía ardiendo, decidieron desde helicoptero apagarlo por medio de arena (estamos hablando de el nucleo de un reactor nuclear, posiblemente lo más radiactivo que exista) ya que desde tierra era completamente inviable. Pero los helicopteros no se pudieron acercar lo suficiente por lo que no apuntaron bien. Esta arena colaboró a la dispersión del material radiactivo.
Al mismo tiempo se procedió a la evacuación de la zona, comenzando con Prípiat, pueblo situado a 10 Km. La zona de exclusión, de 36 Km de radio desde la central, no se evacuó hasta 6 dias después, habiendo entonces más de 1000 afectados con quemaduras de la radiación.
Entonces, se procedió a cubrir el reactor con el conocido Sarcófago. Primero se construyeron túneles bajo el núcleo, para afianzar el terreno y evitar el colapso. Después se construyó un cofre de hormigón que aislaría el núcleo del exterior.
El resto del mundo se enteró gracias a que mediciones atmósfericas de radiactividad daban unos niveles demasiado altos, en Suecia, Finlandia y Alemania, procedentes de algún lugar de la frontera entre Ucrania y Bielorrusia. El 28 de Abril, el gobierno soviético decidió hacerlo público por medio de un escueto comunidado:
“Ha ocurrido un accidente en la planta de energía de Chernobil y uno de los reactores resultó dañado. Están tomándose medidas para eliminar las consecuencias del accidente. Se está asistiendo a las personas afectadas. Se ha designado una comisión del gobierno”.
Se estima que se liberaron 500 veces el material radiactivo de la bomba de Hiroshima. Las consecuencias han sido funestas: actualmente en el área de exclusión de 30 km, hay ciudades vacías y terrenos de cultivo abandonados. La radiactividad llega a ser varias veces mayor que la permitida. Cientos de personas murieron por causas directas (entre ellas los trabajadores de la central nuclear, los cuerpos de bomberos y los pilotos de helicópteros, además de los que construyeron el Sarcófago) . Desde aquí quiero mandar un sincero homenaje a aquellas vidas que se perdieron para que el desastre no fuera a más (ya que sabían que iban a morir).
Es difícil el número de afectados, pero el cáncer de tiroides, entre otras dolencias derivadas de la radiactividad, ha sesgado la vida de muchas generaciones. Actualmente es la región con mayor tasa de cáncer del planeta. Posiblemente nunca se recupere los terrenos más cercanos a Chernobil (donde la radiactividad es tanta que ni la hierba puede vivir) y quedará para siempre como una mancha en pleno corazón de Europa.